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Mi niño no me come

Pocas cosas hay que generen tanta ansiedad a una madre como que su hijo no coma. O que no coma lo que ella considera que debería en todo caso. Diferenciemos por etapas de desarrollo las dificultades que suelen plantearse:


Recién nacidos y bebés.

La mayor controversia en este rango de edad se encuentra entre la lactancia materna y la lactancia artificial. Las madres que escogen esta última suelen tener (en general) menos dificultades. Si no hay alguna patología de base (paladar hendido, inexistencia de reflejo de succión, etc…) los bebés se alimentan por instinto de supervivencia. Lo indicado es dar el bibi al igual que el pecho, a demanda. Porque los niños que toman este tipo de leche no vienen de otro planeta ni tienen unas necesidades nutricionales diferentes; comerán más o menos en función a la necesidad que tengan en ese momento. 


Vayamos al caso de la lactancia materna. Cuando el agarre se da bien desde el principio y la ganancia de peso es adecuada no hay mayor problema; se genera una relación satisfactoria que suele tener un buen desarrollo. Cuando uno de estos factores no funciona como debiera (mal agarre y/o pérdida de peso) es necesario ponerle solución cuanto antes. Por dos motivos: porque los ingresos por deshidratación y falta de alimento en recién nacidos) se dan en mayor número de lo que se piensa y porque la sensación de ansiedad y de ser “mala madre”que se genera no es beneficiosa en ningún aspecto. Eso no quiere decir que haya que tirar la toalla con la lactancia, pero sí buscar ayuda especializada en caso de necesitarla cuanto antes.


Pocas cosas hay que generen tanta ansiedad a una madre como que su hijo no coma. O que no coma lo que ella considera que debería en todo caso


En cualquier caso es fundamental que el vínculo entre madre/hijio no se vea alterado por la sensación de incompetencia materna que se genera cuando el bebé no come lo que la mamá cree que debiera. Si hay buen agarre y se alimenta bien el bebé se autorregula perfectamente.No es necesario despertarlo (a no ser que sean prematuros o que así lo indique el médico) ni obligarlo a tomar más leche si ya está saciado.Es mejor que tome sólo un poco si no quiere más en una toma aunque a la hora y media vuelva a pedir más leche.
 

Niños en los que ya se ha establecido la masticación de manera normalizada y comen “de todo”.

Es fundamental que se levanten siempre de la mesa habiéndoselo comido todo. Los niños pequeños quieren ser siempre los primeros, ganar, hacer las cosas bien y sentirse competentes.Para que esto ocurra hay que llenar el plato muy poco. Tan sencillo como esto. Conforme vayan comiéndoselo todo varios días, se llena un pelín más el plato.Es mejor que se queden con hambre y pidan un postre a que en cada comida se produzca una peleapara que se lo acabe todo o que se levante con la sensación de que nunca es capaz de comerse toda la comida.


Deberíamos relacionarnos con los niños directamente, sin usar los alimentos como intermediarios. No son un castigo ni un premio.Fundamentalmente porque ellos acaban aprendiendo a utilizar también ese lenguaje, y se dan cuenta de que tienen el poder de cambiar el tono emocional familiar en función a si se comen “dos pinchaditas más” o no. 
Se pone la comida en la mesa, cada uno come lo que quiere/puede y se acaba la comida. Sin más. Sin chantaje, sin peleas, sin gritos… El momento de comer debe ser agradable y relajado. Cuanto más estrés generemos en torno a este momento peor se irán poniendo las cosas y acabará generándose un verdadero problema con la comida.

 

 

**La visión y las pautas sobre la alimentación tratados en este artículo no son aplicables a bebés y niños con trastornos del desarrollo (al menos no hasta que otros factores estén controlados) ni a patologías específicas.

 

 Elena Lechuga


Psicoterapia de niños, adultos y pareja.
Orientación dinámica.
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