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Leche de vaca vs Bebidas vegetales

Actualmente estamos inmersos en una inmensa controversia, la leche de vaca es indispensable versus la leche de vaca es el veneno más puro. Fruto de este extremo la industria haciéndose eco de una necesidad acudió rauda en nuestra salvación.

 

Actualmente disponemos de bebidas vegetales de variopinto origen.
¿Son necesarias?, ¿son imprescindibles?, ¿son absolutamente innecesarias?

 

Si escogemos la opción: “la leche de vaca es un alimento innecesario y además poco recomendable”, parece lógico deducir lo innecesario de sustituir un alimento así. Con una alimentación coherente omnívora, vamos a recibir todos los nutrientes necesarios. 

 

Ni siquiera es necesario plantearnos que sea mala, si sencillamente no nos gusta, no la tomemos.

 

En caso de aceptar que la leche de vaca sea imprescindible, es necesario comparar las composiciones. Son alimentos que no tienen absolutamente nada que ver. Es más, entre los diversos vegetales de los que parten existen diferencias sustantivas, según se traten de leches de cereales, tales como la avena o el arroz, de semillas como las de almendras, sésamo o alpiste, de legumbres como la de soja, o de pseudocereales como la quinoa.

 

Aparte de la diferencia según el tipo de vegetal del que partan, existen unas notables diferencias entre ellas, en cuanto a la cantidad del vegetal utilizada, el tipo y cantidad de azúcar añadido, el origen de la suplementación en Calcio que poseen.

 

Me resulta paradójico en el mundo actual esa fobia por la leche, ese mal que nos sienta la lactosa, la proteína de leche, y que sin embargo nos zampemos tranquilamente unos embutidos de dudosa calidad con lactosa y proteínas de leche añadidas, y sin embargo eso nos siente divinamente. O si eres deportista te atiborres de proteína de leche en polvo para tus batidos.

 

Por tanto un consejo amigo lector, revisa etiquetas, no sea que te encuentres la leche troceada en más alimentos de los que crees, resultando de ello que analizada tu alimentación la leche de vaca real sea el menor de tus problemas alimentarios. 

 

Durante toda mi infancia y adolescencia he consumido auténtica leche real de vaca feliz, criada, alimentada y cuidada en mi propia casa. Sumo que la especialidad de mi licenciatura es la Tecnología de los alimentos, con la que he aprendido, comprendiendo los procesos a los que se somete una leche actualmente. De ambos cruces, tengo una certeza, eso que consumimos actualmente apenas concuerda en el nombre con lo que sale de las ubres de una vaca. 

 

La leche de mi infancia, pasaba directamente del caldero de ordeño a hervirse para higienizarla. Curiosamente tomábamos leche parcialmente desnatada, puesto que una vez hervida, la grasa se desestabilizaba ascendiendo a la superficie la nata, que era retirada y reservada. Sabios los antiguos, semidesnataron sin despeinarse.

 

Con esa nata se podía elaborar mantequilla, realizar postres o sencillamente tomarla con pan y azúcar. Desconozco si lo nuestro era pobreza energética, ignorancia supina, atrevimiento extremo o simplemente que con lo de comer no se jugaba, no desperdiciándose nada. Además en algunas zonas del norte, sobre todo en Galicia, existía la costumbre de “cocer la manteca”, de tal manera que impedían su enranciamiento, prolongando su uso en cocina, en zonas en las que es imposible cultivar un olivo. 

Resulta que lo del Ghee es más próximo a nuestra cultura de lo que creemos.

 

A quién me suministre una buena nata natural, me ofrezco enseñarle a producir una buena mantequilla casera, en mi infancia, la hice en incontables ocasiones. 
Esa leche lógicamente se tomaba en el día, puesto que si andabas escaso, cogías más en el ordeño de la noche.

 

Comprendamos ahora el proceso que sufre la leche. Antes la leche era poco dada al viaje y nada al almacenamiento, así que intuyo que posiblemente otra de las grandes diferencias con las actuales estará en que hemos pasado de consumir un alimento muy perecedero a otro de larga duración. Que una cosa es pasteurizar para limitar patógenos que pasen del animal al hombre, y otra muy distinta fulminar el líquido elemento con unos tratamientos térmicos que la hagan durar meses. 

 

Otro hecho curioso que nunca se comenta, es la manera normal de ingerir un vaso de leche. Si observamos a nuestros niños, cuando toman leche de su madre maman. Es decir, van succionando pequeñas cantidades del líquido, que llegando al estómago se coagulan de forma casi instantánea. Sería recomendable que cuando tenemos un lactante que consume leche en biberón, dejásemos esa manía de abrir enormes agujeros en la tetina para que coman rápido, queridas mamás y papás, estáis dificultando la digestión de vuestro hijo.

 

Es decir, para que la leche como tal líquido sea debidamente digerida, necesita ir llegando al estómago en una cantidad pequeña y poco a poco. Así que por favor, cuando tu hijo comience a bebérsela en vaso, sin prisa, déjale tiempo, para que lo haga a sorbitos. Procura también que esté un poquito templada, como la temperatura fisiológica de la que sale de la teta materna. 

 

Como curiosidad os comentaré que los terneros, cuando son alimentados con leche maternizada, se les suministra en unos receptáculos con un pezón para que mamen, y además se procura que esté templada, no sólo por que disuelva mejor el polvo deshidratado. Si está fría y la engullen, no llegará al cuajar, la parte final de su estómago donde va a ser procesada de la forma correcta, puesto que la gotera esofágica, un canal que recorre sus otros estómagos no se cerrará para que llegue directamente hasta allí desde la boca.

 

Quizás nosotros no tengamos que ver nada con un ternero, o quizás algo pueda servirnos esta observación de los animales que nos rodean. 

 

Leche es un alimento más, cuya calidad puede ser buena o mala. Si tomas leche de mala calidad, a precio de ganga y te sienta mal, quizás has de cuestionarte el tipo de leche que tomas. 

 

Estás dispuesto a pagar 2 y 3 euros por una bebida vegetal, precio que ni se te ocurriría pagar por una buena leche. ¿Te parece razonable?

 

Uno de los graves problemas de la leche actual es su hipertratamiento. Desnatado, renatado, homogeneización, adicción de calcio y vitaminas que han volado en el tratamiento previo, uperizamos, encerramos en cartón para que no se oxide, almacenamos y llevamos a miles de kilómetros. 

 

Aludiendo al desnatado, una leche desnatada puede ir cargadísima de vitaminas A y D, sin grasa en la leche es tirar el dinero, se trata de vitaminas solubles en grasa, sin grasa la absorción es más que cuestionable. 

 

Partiendo de la base que un sobretratamiento deja la leche en un mal producto, ¿qué podemos pensar de las bebidas vegetales?, transformar un vegetal en leche requiere diversos tratamientos, más uno final que aumente su vida útil. Así que entre un buen arroz y una bebida de arroz, las diferencias son abismales. 

 

Suponiendo que la leche te guste, elige mejor leches producidas en proximidad, Si pueden ser pasteurizadas enteras de tu entorno mejor que mejor. Si es posible de una empresa que sólo elabore leche entera en el caso de las de brik, mejor que mejor. En caso que la leche entera te resulte fuerte e intensa de sabor, haz como en India, rebajándola con agua. Al fin y al cabo cualquier bebida vegetal que consumas tendrá más de agua que de otra cosa. 

 

Si le leche, no te gusta, no te sienta bien, sin tomarla puedes seguir el resto de tu vida perfectamente

 

 

Elena P. Rueda es Licenciada en Veterinaria, especialidad Bromatología, Sanidad y Tecnología de los alimentos
Ejerce de Homeópata y Naturópata en EPRU Naturopatía Integrativa donde se ocupa de la gestión sistémica multitecnica del estrés, la ansiedad.
Utilizando el método sistémico VEDIPRO de adelgazamiento
Formaciones complementarias:
• Máster en Gestión Económica Financiera por la Camara de Comercio de León y ESIC
• Técnico en Nutrición Humana ECYL Castilla y León 
• Especialista en Obesidad por la Universidad de León
• Postgrado en Fitoterapia Clínica por la Universidad de Barcelona
• Postgrado en Interacciones Fármacos, Alimentos, Plantas por la Universidad de Barcelona
• Experto en homeopatía por Centro de Estudios de la Homeopatia, con acreditación del Sistema de Formación Continua de las Profesiones Sanitarias
• Experto en Medicina Ortomolecular por la Asociación Francesa de Medicina Ortomolecular
• Practitioner y Coach en Programación Neurolinguística, por el Instituto Español de Programación Neurlinguística
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